París y la experiencia de visitar la Torre Eiffel

 

Al oír la palabra París, una de las cosas que primero viene a nuestra mente es la Torre Eiffel. Con 300 metros de altura, fue el edifico más alto del mundo durante alrededor de 40 años y se ha mantenido como el icono emblemático de esta ciudad que recibe una media de casi 7 millones de visitantes al año.

 

La Torre es sin duda una de las maravillas del mundo, tiene tres niveles desde los cuales se consiguen vistas maravillosas de toda la ciudad de París, considerada una de las más hermosas ciudades del planeta.

Con sus 330 metros de altura, la Torre Eiffel tiene más de 125 años y se conserva gracias a que cada 5 años es revestida con pintura para evitar sea corroída y para hacerla más llamativa, ya que cada vez que se pinta cambia de color.

 

Subir a la Torre Eiffel

 

Su cima destaca desde que vas en el avión. Subir a ella es algo obligatorio para los viajeros que se desplazan a París. Es posible hacerlo en ascensor o por las escaleras (aunque estamos hablando de 1.665 escalones…)

 

Visitarla de noche es algo espectacular. Generalmente encienden sus luces a las 22:00 y cada hora ofrece un espectáculo de luces destellantes realmente bonito. Para completar la experiencia de subir a la torre puedes optar por hacer una ruta por alguna de las muchas tiendas y restaurantes de París. Por ejemplo, el  restaurant gourmet Le Jules Verne o el Bar à champagne (este último situado en la cima de la Torre Eiffel)

 

Pero París no es solo la Torre Eiffel. Si consultas cualquier guía de París veras que puedes hacer muchísimas cosas interesantes en la ciudad. Conocida por su modernidad, lujo y romanticismo, París cuenta con lugares de ensueño, sitios que representan lo bueno de los viejos tiempos y hacen que cada rincón que visites forme parte de una experiencia inolvidable.

 

Algunos lugares especiales y menos turísticos que merece la pena conocer

 

Le train bleu

Restaurante que parece un lujoso palacio. Situado en la estación de Lyon,  ofrece vestigios de la Bella época del viejo París. Inaugurado a comienzos del siglo XX, es actualmente parte de los monumentos históricos franceses.

 

Le Sainte Chapelle

Representa en exceso la belleza de la arquitectura gótica. Ubicada en la Ile de la Cité, corazón de la ciudad de París.

 

Passages Couverts

Antiguos pasajes de techos de cristal precedieron a los centros comerciales modernos. Creados a finales del siglo XIX, muchos aún se conservan reflejando el refinamiento de la antigua ciudad. Un ejemplo sería la Galería Vivienne, situada en un espacio tranquilo, cerca del Palais-Royal.

 

Montmartre

Uno de los barrios más encantadores de París. Conocido como el Barrio de los pintores, está situado en una colina con calles estrechas, empinadas y repletas de bellos restaurantes. Puedes pasear por ellas y encontrar antiguos cabarets hasta los alrededores de la Basílica del Sagrado Corazón. Además, en Montmartre te espera Clos-Montmartre un pequeño viñedo en el interior de París.

 

 

París es una ciudad ideal si quieres tener un viaje variado. Además de todo lo anterior, no debes olvidar reservar tiempo para hacer una ruta turística por todos sus monumentos y museos.

 

 

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