Marruecos, por su cercanía, puede parecer un viaje muy sencillo, pero como en cualquier otro país es importante tener algunas cosas en cuenta y realizar varios preparativos antes de ir. Te resumo las cosas más importantes que debes tener en cuenta antes de viajar a Marruecos.
Indice
- Tener la documentación en regla
- Contratar un buen seguro de viaje
- Dónde conseguir un cambio de moneda barato
- Cómo tener internet en Marruecos
- Cuidar la salud y la comida
- Elegir bien la ropa y respetar el código de vestimenta
- Entender el regateo como parte del juego
- Respetar la cultura y las costumbres
- Tomar precauciones básicas de seguridad
- Informarse sobre el transporte interno
Tener la documentación en regla
Viajar con el pasaporte en regla es el primer filtro antes de soñar con zocos, desiertos y medinas. Como española, no necesito visado para entrar a Marruecos si viajo como turista y mi estancia es de hasta 90 días por cada período de seis meses, pero sí debo llevar pasaporte en vigor y en buen estado, con páginas en blanco para los sellos.
Contratar un buen seguro de viaje
Marruecos no exige oficialmente un seguro médico para entrar, pero después de varios viajes tengo claro que es un gasto mínimo para el problema que puede evitar. La sanidad privada ofrece buena atención, pero es cara, y sin seguro debes adelantar todos los costes.
Suelo contratar un seguro que cubra asistencia médica amplia. Llevo siempre la póliza descargada en el móvil y una copia en papel en la mochila de mano, junto a la fotocopia del pasaporte.
Dónde conseguir un cambio de moneda barato

Cuando llego a Marruecos nunca cambio todo el dinero en el aeropuerto, porque el tipo de cambio suele ser peor y a veces aplican comisiones más altas de lo necesario. Prefiero cambiar solo una pequeña cantidad para los primeros gastos (taxi, agua, propinas) y buscar mejores opciones en la ciudad.
En las zonas céntricas de ciudades como Marrakech, Fez o Casablanca hay oficinas de cambio con carteles visibles donde el tipo suele ser más competitivo. Antes de entregar los euros comparo el cambio en dos o tres casas de la misma calle, reviso que no cobren comisión extra y pido siempre el justificante por si más tarde necesito reconvertir dirhams a euros.
También utilizo la tarjeta de Revolut para pagar y sacar de los cajeros, que apenas tiene comisiones.
Cómo tener internet en Marruecos
Para trabajar, orientarme en las medinas y mantener el contacto, viajo siempre con una esim digital, que permite llegar al país con los datos ya listos sin tener que buscar tiendas nada más aterrizar. Yo utilizo la esim de Holafly con datos ilimitados, que me evita tener que estar pendiente de los datos que consumo y, además, no hay mucha diferencia con los paquetes limitados.
Además de la conexión móvil, descargo mapas offline antes del viaje, para no depender solo de la cobertura en zonas rurales o de montaña. Guardo también copias digitales de pasaporte, reservas y seguro en la nube y en el propio móvil, de forma que incluso sin conexión pueda mostrar la información básica en alojamientos, estaciones o controles.
Cuidar la salud y la comida
Una de mis primeras reglas en Marruecos es beber solo agua embotellada y evitar el hielo de procedencia dudosa. También lavo bien la fruta y soy prudente con los puestos de comida callejera, sobre todo los primeros días, para darle tiempo al estómago a acostumbrarse.
En la mochila de día llevo siempre un pequeño botiquín con protector gástrico, analgésicos y los medicamentos que uso habitualmente. En ciudades grandes hay clínicas privadas aceptables, pero en zonas rurales la asistencia es más limitada, lo que refuerza la importancia del seguro y del botiquín básico.
Elegir bien la ropa y respetar el código de vestimenta
En las medinas marroquíes es recomendable llevar ropa que cubra hombros, pecho y rodillas. No existe una norma legal estricta para turistas, pero en barrios tradicionales y pueblos es más cómodo evitar transparencias y prendas demasiado ajustadas. Además, siempre llevo un pañuelo grande: sirve para cubrirse en zonas más conservadoras, proteger del sol y del polvo, o como improvisada bufanda nocturna en el desierto.
Entender el regateo como parte del juego

El regateo en los zocos es casi un ritual social, y asumirlo como un juego cambia por completo la experiencia de compra. Antes de preguntar precios, me fijo en lo que pagan otros clientes y me marco una cifra máxima mental; luego empiezo ofreciendo bastante menos y subo poco a poco, sin perder la sonrisa.
Cuando el vendedor no se mueve del precio y se pasa de mi presupuesto, no dudo en irme; muchas veces es entonces cuando llega la oferta final. En tiendas grandes y supermercados, en cambio, los precios son fijos y no es adecuado intentar negociar, algo que conviene tener claro para no quedar como un turista mal informado.
Respetar la cultura y las costumbres
Marruecos es un país mayoritariamente musulmán, y cada pequeña muestra de respeto hace más agradable el viaje.
Si viajas en Ramadán intenta ser cuidadoso: aunque los turistas pueden comer y beber, intenta no hacerlo de forma ostentosa delante de quienes están ayunando. Un simple “salam aleikum” o “shukran” aprendido antes de viajar hace maravillas en la relación con la gente local.
Tomar precauciones básicas de seguridad

Siempre me he sentido generalmente segura, pero actúo con el mismo sentido común que en cualquier otra ciudad turística. Evito caminar sola de noche por calles solitarias o mal iluminadas en las medinas, y no llevo objetos de valor a la vista, especialmente joyas llamativas.
En zocos y zonas muy concurridas presto atención a la mochila, porque los carteristas aprovechan despistes, como en cualquier destino turístico muy visitado. Cuando tengo dudas sobre qué barrios evitar, pregunto siempre al personal del riad, que suele dar buenos consejos.
Informarse sobre el transporte interno

Moverse por Marruecos puede ser parte del encanto del viaje, pero conviene conocer las opciones por adelantado para no improvisar de más. Entre ciudades grandes, los trenes y autobuses suelen ser una alternativa cómoda y económica, mientras que para llegar al desierto o zonas más remotas es habitual contratar excursiones organizadas o conductores privados.
En las ciudades utilizo taxis, pero siempre acuerdo el precio antes de subir si no usan taxímetro, o pido que lo enciendan cuando existe. Para trayectos entre alojamiento y aeropuerto, reservar el traslado con el riad o el hotel ahorra regateos complicados a la llegada, especialmente de noche.
La primera vez que pisé Marruecos, mis dudas eran las mismas que tienen la mayoría de viajeros. Resumiendo mi experiencia, suelo responder así: como turista, no necesito visado si voy con pasaporte en vigor; es seguro si se actúa con sentido común; y la clave está en respetar la cultura, vestir con cierta discreción y cuidar la comida y el agua.
Para quienes viajan solos, incluidas mujeres, el consejo añadido es doble: elegir con cuidado el alojamiento (riads con buenas opiniones) y mantener una actitud firme pero educada ante invitaciones o situaciones incómodas. Con esas bases, Marruecos se convierte en un destino cercano, accesible y, sobre todo, tremendamente estimulante para cualquier viajero.


