Qué ver en Pekín: guía completa con los imprescindibles de la capital china


Última actualización: 22/06/2026 a las 07:55

Pekín no es una ciudad que se rinda a primera vista. Bajo la superficie de una megalópolis de 22 millones de habitantes se esconde una de las capitales históricas más fascinantes del mundo, con más de tres milenios de historia concentrados en monumentos que quitan el aliento. Si tienes claro qué ver en Pekín y cómo organizar tu tiempo, la experiencia puede ser transformadora.

 

Los monumentos imprescindibles de Pekín

 

Ciudad Prohibida de Pekín

 

Pekín fue capital de la China imperial durante más de 800 años y ese legado se concentra en un puñado de monumentos que, juntos, configuran una de las visitas culturales más ricas del mundo. Si solo tienes unos días, estos son los lugares que no puedes dejar de ver.

 

La Ciudad Prohibida

 

Vista aérea de la Ciudad Prohibida de Pekín

 

La Ciudad Prohibida (Gùgōng) es el palacio imperial más grande del mundo y la razón principal por la que casi todo el mundo visita Pekín. Sus 72 hectáreas albergan 980 edificios con más de 9.000 habitaciones, y el complejo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Durante casi seis siglos (1420-1912), ningún ciudadano ordinario pudo poner un pie aquí; hoy recibe hasta 30.000 visitantes al día.

Entra por la Puerta Sur (Wumen) y sal por la Puerta del Divino Poder (Shenwumen), al norte. No te pierdas el Salón de la Suprema Armonía —el edificio más grande del recinto, donde los emperadores celebraban sus ceremonias más importantes—, los Seis Palacios Occidentales y el tranquilo Jardín Imperial en el extremo norte. Para la visita en profundidad, reserva al menos tres horas. Las entradas (60 CNY, unos 8 euros) hay que reservarlas online porque se agotan; el palacio cierra los lunes.

Justo al sur de la Ciudad Prohibida, la Plaza de Tiananmen es obligada. Es una de las plazas más grandes del mundo, con capacidad para más de un millón de personas, y el escenario de algunos de los momentos más importantes de la historia china del siglo XX. La entrada es gratuita pero requiere pasar controles de seguridad; el acceso está abierto de madrugada, así que si te alumbra la idea de verla sin turistas, ve al amanecer.

 

El Templo del Cielo

 

Templo del Cielo en Pekín

 

El Templo del Cielo (Tiāntán) es, para muchos viajeros, el monumento más hermoso de Pekín. La Sala de la Oración por Buenas Cosechas —con su tejado triple de tejas azules y su silueta perfectamente circular— es una de las imágenes más reconocibles de toda China. Los emperadores Ming y Qing venían aquí dos veces al año para pedir al cielo buenas cosechas; el ritual era tan solemne que el recorrido del emperador desde la Ciudad Prohibida se realizaba de madrugada y nadie podía asomarse a las ventanas mientras pasaba la comitiva.

El parque que rodea el templo merece tanto tiempo como el monumento en sí. Desde las siete de la mañana, cientos de pekineseses lo llenan de vida: jubilados jugando a las cartas, grupos practicando taichí, músicos con erhu y parejas bailando vals. Es uno de los espacios más auténticos de la ciudad. La entrada al parque cuesta 15 CNY; la entrada conjunta con el templo, 34 CNY.

 

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La Gran Muralla China

 

Gran Muralla China

 

Ninguna visita a Pekín está completa sin una jornada en la Gran Muralla. La sección de Mutianyu es la mejor para la mayoría de los visitantes: está bien conservada, tiene teleférico y tobogán, y está mucho menos masificada que Badaling. Jinshanling y Simatai, más alejadas, son las favoritas de los viajeros que quieren una experiencia más auténtica con menos gente. Desde Pekín, lo más cómodo es contratar un taxi privado o apuntarse a una excursión organizada; la distancia es de unos 70-90 km según la sección elegida. Consulta el artículo específico sobre cómo visitar la Gran Muralla desde Pekín para todos los detalles.

 

El Palacio de Verano

 

Palacio de Verano de Pekín

 

El Palacio de Verano (Yíhéyuán) es la residencia imperial de verano más grande y mejor conservada de China. El lago Kunming, excavado artificialmente en el siglo XIV y ampliado en el XVIII, ocupa tres cuartas partes del recinto y lo convierte en uno de los jardines imperiales más hermosos del mundo. El Corredor de la Pintura —una galería cubierta de 728 metros de largo decorada con más de 14.000 pinturas— une la orilla del lago con los principales edificios del palacio. En verano es posible recorrer el lago en barca de remos. La entrada cuesta 30 CNY y el recinto queda a unos 12 km al noroeste del centro.

 

Los barrios de Pekín que merece la pena explorar

 

Hutong en Pekín

 

Más allá de los monumentos, Pekín tiene barrios con personalidad propia que cambian la perspectiva del viaje. Perderse por sus calles sin rumbo fijo es tan valioso como visitar cualquier atracción del mapa.

 

Los hutongs: los callejones históricos de Pekín

 

Calle hutong tradicional en Pekín

 

Los hutongs son los callejones estrechos que estructuraban los barrios residenciales de Pekín desde la época de la dinastía Yuan (siglo XIII). Quedaban más de 3.000 en los años 80; hoy solo sobreviven algunos cientos, amenazados por el desarrollo urbano, pero los que quedan son de una belleza auténtica e irrepetible. El barrio de Nanluoguxiang concentra uno de los trazados de hutongs mejor conservados de la ciudad, con una calle central comercial rodeada de callejones tranquilos donde aún viven familias pekinesesas en casas de estilo siheyuan (patio central). La zona del lago Shichahai, también llamada Houhai, es otra forma de los hutongs más tranquila y menos turística, especialmente bonita de noche con los bares y restaurantes reflejados en el agua.

 

Sanlitun: el Pekín más cosmopolita

 

Pekín cosmopolita

 

Si quieres ver el Pekín joven y contemporáneo, Sanlitun es tu destino. Este barrio concentra la mayor densidad de bares, restaurantes internacionales, tiendas de moda y galerías de arte de la ciudad. El centro comercial Taikoo Li, con su arquitectura de calles abiertas y una mezcla de marcas de lujo y locales independientes, es el punto de encuentro de la clase media pekinesesa los fines de semana. Es el contrapunto perfecto a la visita al centro histórico.

 

798 Art District: el barrio del arte contemporáneo

 

Arte en Pekín

 

El Distrito 798, instalado en una antigua fábrica militar de los años 50, es el centro de la escena artística contemporánea de Pekín. Galerías internacionales, estudios de artistas, instalaciones al aire libre y una arquitectura industrial que ha sabido reinventarse sin perder su carácter hacen de este barrio uno de los más interesantes de Asia. No hace falta ser un entendido en arte para disfrutar de 798: el ambiente, los cafés con personalidad y las esculturas en la calle son suficiente razón para dedicarle una tarde.

 

Dónde comer en Pekín: la gastronomía que no puedes perderte

 

Pato a la Pekín

 

El pato a la Pekín (Běijīng kǎoyā) es el plato emblemático de la capital china y uno de los mejores que vas a comer en todo el viaje. El pato se asa durante varias horas en un horno de leña de maderas frutales hasta conseguir una piel crujiente y una carne jugosa. Se sirve cortado en lonchas finas, con tortitas de trigo, salsa hoisin, pepino en juliana y cebolleta. Los restaurantes más reputados son Quanjude (abierto desde 1864) y Dadong, aunque este último tiene precios bastante más elevados. Presupuesta entre 150 y 250 CNY por persona.

Más allá del pato, la cocina pekinesesa ofrece otros clásicos que vale la pena probar: los zhajiangmian (fideos con pasta de soja fermentada y verduras), los baozi (bollos al vapor rellenos de cerdo), los jianbing (creps salados con huevo, hierbas y salsa picante, perfectos para desayunar) y los chuanr (brochetas a la brasa que se venden en los puestos callejeros de los hutongs por la noche). Para comer barato y bien, los restaurantes del barrio de Guijie —conocida como la Calle del Gourmet— abren hasta la madrugada y tienen una oferta excepcional.

 

Cómo moverse por Pekín

 

Transporte en China

 

El metro de Pekín es el más extenso del mundo por número de kilómetros, con más de 700 km de líneas y más de 400 estaciones. Cubre prácticamente todos los puntos de interés turístico y es la forma más rápida, barata y fiable de moverse por la ciudad. Los billetes cuestan entre 3 y 7 CNY según la distancia. Carga una tarjeta de transporte (Yikatong) con dinero al llegar; la venden en cualquier oficina de metro y se puede recargar en las máquinas expendedoras. También puedes pagar con Alipay directamente en los torniquetes.

Para distancias cortas o cuando el metro no llega, Didi es la mejor opción: más cómodo que el taxi de la calle (no hay barreras de idioma) y con precios muy razonables. Los viajes cortos dentro de la segunda circunvalación suelen costar entre 20 y 40 CNY. Ten en cuenta que Pekín tiene un tráfico brutal en hora punta (especialmente entre las 7-9h y las 17-19h), así que si puedes evitar el taxi en esos horarios, mejor.

 

Cuántos días necesitas y cuándo es mejor ir

 

Preparar el viaje a Pekín

 

Con 3-4 días puedes ver lo más importante de Pekín sin agobios; con 5-6 días puedes profundizar en barrios, museos y excursiones con más calma. El mínimo para no salir con la sensación de que te has dejado lo mejor son 3 noches. Si vas a combinar Pekín con Shanghái (el itinerario de 8 días más habitual), dedica 4 noches a la capital y 3 a Shanghái.

La mejor época para visitar Pekín es la primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre). En esas fechas el clima es suave y los días son despejados, perfectos para visitar monumentos al aire libre y subir a la Gran Muralla. El verano (junio-agosto) es caluroso y húmedo, con frecuentes tormentas por la tarde; el invierno (diciembre-febrero) puede ser muy frío, aunque la Gran Muralla nevada tiene una belleza especial. Evita viajar durante la Semana Dorada de octubre (primera semana) y la Semana Dorada de mayo (días 1-7): los monumentos están hasta arriba de visitantes chinos.

 

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