La Gran Muralla China desde Pekín: qué sección elegir, cómo llegar y consejos para la visita


Última actualización: 22/06/2026 a las 07:59

Subir a la Gran Muralla China es uno de esos momentos de viaje que uno no olvida fácilmente. Verla serpenteando por las montañas durante kilómetros y kilómetros, entender que lleva ahí más de 2.000 años y sentir el vértigo de estar sobre algo tan descomunal es una experiencia que ningún documental puede replicar. Desde Pekín tienes acceso a varias secciones, cada una con un carácter muy diferente, y elegir bien marca la diferencia entre un día ordinario y uno extraordinario.

 

La Gran Muralla: datos que vale la pena conocer antes de ir

 

Gran Muralla China panorámica

 

La Gran Muralla no es una sola muralla: es una red de murallas, torres de vigilancia, fuertes y pasos construidos, reconstruidos y ampliados durante más de dos milenios por distintas dinastías chinas. La longitud total de todas las secciones supera los 21.000 kilómetros, aunque la parte más reconocible —la que la mayoría de la gente imagina— corresponde a la época de la dinastía Ming (siglos XIV-XVII), que es también la que se puede visitar desde Pekín.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, la muralla es el monumento más visitado de China y uno de los más concurridos del mundo. Sin embargo, elegir bien la sección te permite disfrutar de una experiencia mucho más íntima de lo que su fama podría sugerir: algunas partes casi nunca están masificadas y conservan intacto ese espíritu de frontera remota y escarpada que la convierte en algo tan especial.

 

Qué sección de la Gran Muralla visitar desde Pekín

 

Gran Muralla China en Jinshanling

 

Hay cuatro secciones principales accesibles desde Pekín, y cada una tiene un perfil diferente. La elección correcta depende de cuánto quieres caminar, si prefieres una experiencia turística organizada o una aventura más auténtica, y el tiempo que tienes disponible. Aquí tienes todo lo que necesitas saber de cada una.

 

Mutianyu: la mejor opción para la mayoría de los viajeros

 

Gran Muralla en Mutianyu

 

Mutianyu es la sección más recomendada para la mayoría de los turistas que visitan la Gran Muralla desde Pekín, y hay buenas razones para ello. Está bien conservada, tiene un teleférico para subir (imprescindible si no quieres llegar agotado antes de empezar) y cuenta con un tobogán para bajar que los niños —y muchos adultos— adoran. Además, al estar a unos 73 km al noreste de Pekín, tiene bastante menos afluencia que Badaling.

La sección transitable mide unos 2,25 km y cuenta con 22 torres de vigilancia. La parte más fotogénica está en el tramo central, donde la muralla sube y baja por las crestas de las montañas en curvas pronunciadas. El precio de la entrada es de 65 CNY (unos 8 euros); el teleférico cuesta 100 CNY adicionales (ida y vuelta). Para llegar, lo más cómodo es contratar un taxi privado desde el hotel (unos 400-500 CNY ida y vuelta con tiempo de espera) o apuntarse a un minibús organizado desde la zona de Dongzhimen.

 

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Badaling: la más famosa, la más turística

 

Gran Muralla en Badaling

 

Badaling es la sección de la Gran Muralla más visitada del mundo, la primera que se restauró para el turismo masivo y la que han pisado todos los líderes mundiales que han venido a China de visita oficial. Su ventaja principal es la accesibilidad: está a solo 70 km de Pekín, tiene acceso en tren de alta velocidad desde la Estación Norte de Pekín (25 minutos, 23 CNY) y cuenta con infraestructura turística muy desarrollada.

La desventaja es evidente: en temporada alta (mayo, octubre, vacaciones nacionales chinas) puede estar tan concurrida que la experiencia pierde gran parte de su magia. Si vas en semana y fuera de temporada alta, Badaling puede ser una opción perfectamente válida. La entrada cuesta 40 CNY (temporada baja) o 60 CNY (temporada alta). Hay secciones rehabilitadas para personas con movilidad reducida, lo que la hace la opción más accesible de todas.

 

Jinshanling: para los que buscan autenticidad

 

Gran Muralla China en Jinshanling

 

Jinshanling está a unos 130 km de Pekín y es la favorita de los fotógrafos y los viajeros que quieren algo más que los circuitos turísticos habituales. La muralla aquí está parcialmente restaurada y parcialmente en su estado original, lo que crea un paisaje mucho más dramático y auténtico que el de las secciones más populares. Las torres de vigilancia son muy variadas en diseño y tamaño, y el tramo transitable de unos 10 km permite hacer senderismo de verdad. La entrada cuesta 65 CNY.

Desde Jinshanling es posible caminar hasta Simatai (la sección contigua, famosa por sus partes no restauradas y sus espectaculares vistas nocturnas), aunque el paso entre ambas secciones puede estar restringido en algunas épocas del año. Si la noche en la muralla te llama, Simatai tiene un programa especial de visitas nocturnas y un hotel directamente en el recinto.

 

Simatai: la muralla más salvaje (y las vistas nocturnas)

 

Gran Muralla China

 

Simatai es la sección más espectacular y más exigente de todas las que se pueden visitar desde Pekín. Construida sobre crestas de montaña muy escarpadas, algunos tramos tienen pendientes de 70 grados y partes de la muralla original sin restaurar que hay que escalar literalmente. No es apta para personas con miedo a las alturas ni para quienes no estén en buena forma física, pero para los que sí pueden afrontarla, ofrece las vistas más impresionantes de cualquier sección cercana a Pekín.

Simatai está a unos 145 km de Pekín, lo que la hace la más lejos de todas. La visita nocturna (20:00-22:00h) merece especialmente la pena: las torres de vigilancia se iluminan y el reflejo en el embalse que hay al pie de la muralla crea una estampa que es difícil de olvidar. La entrada cuesta 75 CNY en visita diurna y 100 CNY para la visita nocturna.

 

Cómo llegar a la Gran Muralla desde Pekín

 

Transporte para ir a la Gran Muralla

 

Tienes tres opciones principales para llegar a la muralla desde el centro de Pekín, y la mejor depende de a qué sección vas y de cuánto quieres gastar:

Taxi privado o transfer organizado: La opción más cómoda para Mutianyu, Jinshanling y Simatai. Un taxi privado con espera (4-5 horas) cuesta entre 400 y 600 CNY para Mutianyu y bastante más para las secciones más alejadas. Muchos hoteles organizan este servicio o puedes negociarlo directamente con taxistas en la zona de Dongzhimen. Para Jinshanling y Simatai, lo más práctico es contratar un conductor del día a través de una agencia o la web Klook.

Autobús público: Para Mutianyu, el autobús H23 sale de la parada de metro de Huairou (línea 15) y llega en unos 20 minutos. Para Badaling, el autobús 877 sale de la Estación Norte de Pekín y tarda unos 70-80 minutos. Es la opción más económica (5-12 CNY el trayecto) pero requiere más tiempo y paciencia.

Tren de alta velocidad: Solo para Badaling. El tren desde la Estación Norte de Pekín tarda 25 minutos y cuesta 23 CNY; la estación tiene acceso directo a la muralla. Es la opción más rápida y cómoda para esta sección específica.

 

Qué llevar y cómo prepararse

 

Qué llevar para visitar la Gran Muralla

 

Las escaleras de la muralla son muy pronunciadas, irregulares y en algunos tramos bastante empinadas, así que el calzado es lo más importante que vas a llevar. Usa zapatillas de senderismo o bambas con buena suela. Absolutamente prohibido ir con sandalias, chanclas o zapatos de tacón (y sí, cada año hay quien intenta subir así). Un bastón de senderismo puede ser muy útil en Jinshanling y Simatai.

Lleva siempre agua suficiente —en las secciones menos turísticas no hay dónde comprar—, protector solar, un chubasquero ligero (el tiempo en montaña puede cambiar rápido) y comida si vas a hacer el trayecto largo entre Jinshanling y Simatai. También recomendamos llevar efectivo (CNY) para la entrada y el teleférico, aunque en Mutianyu y Badaling ya aceptan QR code.

 

La mejor época para visitar la Gran Muralla

 

La mejor época para visitar la Gran Muralla China

 

La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las mejores épocas para visitar la muralla: temperatura agradable, cielos despejados y la vegetación en su mejor momento. En otoño, los árboles que rodean la muralla se tiñen de rojo y naranja, creando paisajes de una belleza casi irreal que hacen que las fotos tengan mucha más fuerza.

El verano (junio-agosto) es caluroso y húmedo; la muralla no tiene sombra, así que el calor se hace sentir mucho. Sin embargo, los días son más largos y hay más horas de luz para la visita. El invierno (diciembre-febrero) puede ser muy frío en Pekín —a veces bajo cero— pero la muralla nevada tiene una belleza espectacular y hay muchísima menos gente. Evita a toda costa las primeras semanas de mayo y octubre (Semanas Doradas nacionales), cuando los monumentos chinos se llenan hasta límites insospechados.

 

Consejos finales para que la visita salga perfecta

 

Consejos para visitar la Gran Muralla China

Sal temprano: los grupos de tour llegan a media mañana, así que si llegas a la apertura (entre las 7 y las 8h según la sección) tendrás la muralla prácticamente para ti. Las primeras horas de la mañana son también las más frescas y la luz para fotografiar es mucho mejor que al mediodía.

No te obsesiones con llegar a la última torre: muchos visitantes se marcan el objetivo de tocar el último punto accesible y se olvidan de disfrutar del camino. Siéntate en alguna torre, mira el horizonte y deja que el paisaje entre despacio. Eso es lo que te vas a llevar del día, no los metros recorridos.

Por último, si te asaltan vendedores en el camino (algo habitual en Badaling), el «bù yào» (no quiero) dicho con amabilidad y firmeza suele bastar. Y no compres souvenirs en los accesos a la muralla: los mismos productos los encontrarás a la mitad de precio en los mercados del centro de Pekín.

 

 

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