Shanghái no encaja en ningún molde. Es la ciudad más grande de China, el mayor puerto del mundo y una de las metrópolis con más energía del planeta, pero al mismo tiempo tiene barrios tranquilos con jardines clásicos, calles arboladas con arquitectura colonial y hutongs de patio que parecen sacados de otra época. Si quieres entender la China del siglo XXI, ningún sitio lo explica mejor.
Indice
Los imprescindibles de Shanghái que no puedes perderte
Shanghái tiene una densidad de visitas interesantes por kilómetro cuadrado que pocas ciudades del mundo pueden igualar. En dos o tres días puedes cubrir lo más destacado, pero si tienes más tiempo, la ciudad tiene suficiente fondo para una semana sin que sobren los días. Estos son los lugares que están en cualquier lista y que merecen estar en la tuya.
El Bund: el paseo más famoso de China
El Bund (Wàitān) es el paseo que bordea el río Huangpu durante poco más de un kilómetro y es, probablemente, el escenario más fotografiado de toda China. A un lado, una hilera de 52 edificios de arquitectura neoclásica, art déco y barroca que datan del período de las concesiones extranjeras (siglos XIX-XX); al otro, el skyline ultramoderno de Pudong, con la Torre de Shanghái, el World Financial Center y la Torre Jin Mao como protagonistas. El contraste entre los dos márgenes del río resume perfectamente la historia de Shanghái: el pasado colonial europeo mirando cara a cara al futuro económico chino.
El Bund es especialmente espectacular al atardecer y de noche, cuando los edificios de ambas orillas se iluminan y el río refleja las luces de la ciudad. Para escapar de la multitud, sube al Rockbund Rooftop (terraza del hotel Roosevelt) o al bar del Hotel Peace (Heping Fandian, en el edificio número 20 del Bund) para ver el panorama con un cóctel en la mano. Si buscas la foto perfecta del skyline de Pudong, el mejor punto es la terraza de la estación de metro de East Nanjing Road, justo donde el Bund se curva hacia el norte.
Pudong: el barrio de los rascacielos
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Pudong es el distrito financiero de Shanghái y el símbolo más visible del crecimiento económico chino de las últimas décadas. En 1990, cuando el gobierno chino lo designó zona económica especial, era básicamente un campo agrícola al otro lado del río; hoy tiene cuatro de los diez edificios más altos del mundo. El más alto es la Torre de Shanghái (632 metros, la segunda del mundo tras el Burj Khalifa), seguida del Shanghai World Financial Center (492 m) y la Torre Jin Mao (421 m). Los tres están tan cerca que se pueden fotografiar juntos.
Para los miradores, el más recomendable es el Observation Deck de la Torre de Shanghái (planta 118, a 546 metros de altura): es el más alto y el más moderno, con suelos de cristal en algunas zonas. El SWFC tiene también un mirador espectacular en su abertura superior, a 474 metros. Ambos tienen entradas que cuestan entre 180 y 220 CNY. Compra online para evitar colas.
El Jardín Yu y el casco antiguo
El Jardín Yu (Yùyuán) es un jardín clásico chino del siglo XVI enclavado en pleno centro de Shanghái, rodeado de centros comerciales y rascacielos que lo hacen aún más sorprendente por contraste. Sus pabellones de madera lacada, sus estanques con carpas, sus piedras de Tai Hu esculpidas por el agua y sus muros coronados de dragones de arcilla son un ejemplo magistral del jardín Ming: pequeño pero exquisitamente complejo, diseñado para generar perspectivas inesperadas a cada paso.
La entrada al jardín cuesta 40 CNY. Alrededor del jardín se despliega el Yuyuan Bazaar, un laberinto de calles con tiendas de artesanía, restaurantes de comida tradicional y puestos de dumplings al vapor que merecen un paseo aunque no entres al jardín. El restaurante Nanxiang Steamed Bun Restaurant, con sus xiaolongbao gigantes, siempre tiene cola, pero la espera vale la pena.
La Concesión Francesa y Tianzifang
La antigua Concesión Francesa es el barrio más agradable de Shanghái para pasear sin destino fijo. Las calles están bordeadas de plátanos centenarios que en verano forman una bóveda de vegetación; las villas y casas adosadas de los años 20 y 30 han sido reconvertidas en cafeterías con terraza, galerías de arte y boutiques de diseño. El ambiente es completamente diferente al del Bund o Pudong: más pausado, más europeo, más íntimo.
Dentro del barrio, Tianzifang (Tián Zǐfāng) es un entramado de callejones en antiguos talleres y casas shikumen reconvertidos en tiendas de diseño, estudios de artistas y restaurantes de cocina del mundo. Es el rincón más bohemio y menos turístico de Shanghái. Al otro extremo del espectro está Xintiandi, también en la Concesión Francesa: casas shikumen rehabilitadas con mucho más glamour y precios acordes, con restaurantes, bares y tiendas de nivel que son los favoritos de los expatriados y visitantes con poder adquisitivo.
El Templo del Buda de Jade
El Templo del Buda de Jade (Yùfó Sì) es el templo budista más visitado de Shanghái y uno de los pocos activos de la ciudad, con monjes residentes y servicios religiosos diarios. Su atractivo principal son dos figuras de Buda talladas en jade blanco birmano traídas de Birmania en 1882: el Buda Sedente (1,9 metros de alto, incrustado de joyas) y el Buda Reclinado. El ambiente del templo, con el humo del incienso y los sonidos de los mantras, contrasta poderosamente con el bullicio de la ciudad. La entrada cuesta 50 CNY.
Museos de Shanghái que merecen una visita
El Museo de Shanghái (Shanghai Museum) es uno de los mejores museos de arte antiguo chino del mundo, con colecciones excepcionales de bronces, cerámica, jade, pintura y caligrafía que abarcan desde el Neolítico hasta el siglo XX. Está ubicado en la Plaza del Pueblo (Renmin Guangchang) y la entrada es gratuita; hay que reservar online el día antes. El nuevo campus del museo en el distrito de Pudong, inaugurado en 2024, amplía aún más la oferta con exposiciones de arte contemporáneo.
El Museo de Urbanismo de Shanghái tiene una maqueta a escala de toda la ciudad del futuro (incluyendo los planes de desarrollo hasta 2030) que es fascinante. El Centro de Arte Contemporáneo Power Station of Art ocupa una antigua central eléctrica en el barrio de Xuhui y es el mayor museo de arte contemporáneo público de China.
Cómo moverse por Shanghái
El metro de Shanghái es el más extenso del mundo por longitud de red, con más de 830 km de vías y 20 líneas que cubren prácticamente toda la ciudad. Es rápido, limpio, barato (3-9 CNY según la distancia) y tiene las indicaciones en inglés, lo que lo hace perfectamente usable incluso sin hablar chino. Carga una tarjeta de transporte (Jiaotong Card) al llegar o paga directamente con el QR de Alipay en los torniquetes.
Para el aeropuerto de Pudong (PVG), el Maglev —el tren de levitación magnética comercial más rápido del mundo— cubre los 30 km hasta la estación de metro de Longyang Road en solo 8 minutos a 431 km/h. El billete cuesta 50 CNY y la experiencia merece completamente la pena aunque no tengas prisa. Para el aeropuerto de Hongqiao (SHA), el metro línea 2 y la línea 10 llegan directamente.
Cuántos días necesitas y cuándo es mejor ir
Con tres días puedes ver lo más importante de Shanghái sin agobios; con cuatro o cinco tienes tiempo para excursiones de día a Suzhou o Hangzhou. Si combinas Shanghái con Pekín en el clásico itinerario de 8 días, lo más habitual es dedicar 3 noches a Shanghái (y 4 a Pekín). El mínimo para no sentir que te has quedado con las ganas es 2 noches, aunque es justo.
La mejor época para visitar Shanghái es la primavera (marzo-mayo) y el otoño (septiembre-noviembre). El verano es caluroso y muy húmedo, con frecuentes tifones que pueden alterar los planes; el invierno es frío pero llevable. Shanghái es una de las ciudades del mundo con más eventos internacionales: el Gran Premio de Fórmula 1 (abril), el Shanghai International Film Festival (junio) y la Expo period (si hay alguna activa) son buenas razones para visitar en fechas específicas.








