Navarra es uno de esos destinos que lo tiene todo: paisajes naturales de postal, pueblos con encanto, historias medievales y una gastronomía que enamora. Yo, que soy aragonesa de nacimiento, siempre he tenido a la vecina Navarra como uno de mis destinos favoritos, y creo que cuatro días son la escapada perfecta para descubrir sus imprescindibles. Aquí tienes una ruta por Navarra en 4 días, pensada para hacer en coche y organizada por zonas para que no pierdas el tiempo en la carretera.
Navarra es pequeña sobre el mapa, pero sus carreteras de montaña en el norte no son precisamente rápidas, así que conviene organizar la ruta por zonas. Esta es la propuesta (tienes un mapa con todos los puntos al final del artículo); puedes hacerla en el orden que mejor te encaje:
- Día 1: Pamplona y el Nacedero del Urederra.
- Día 2: el castillo de Olite y las Bárdenas Reales.
- Día 3: la Selva de Irati, Roncesvalles y las foces de Lumbier y Arbayún.
- Día 4: el Valle de Baztán y Zugarramurdi.
Día 1: Pamplona y el Nacedero del Urederra
Pamplona

La capital de Navarra es un buen punto de partida. Su casco viejo, animado y muy peatonal, es perfecto para pasear: la Plaza del Castillo (el salón de la ciudad), la Catedral de Santa María, el Ayuntamiento y la calle Estafeta, por donde discurre el famoso encierro de San Fermín. Para desconectar del bullicio, date una vuelta por la Ciudadela y los jardines de la Taconera. Una forma cómoda de conocerla es con un free tour por Pamplona.
Nacedero del Urederra

A unos 45 minutos al oeste de Pamplona, en Baquedano (Tierra Estella), está uno de los rincones más fotografiados de Navarra: el Nacedero del Urederra, donde el río nace entre cascadas y pozas de un increíble azul turquesa. La ruta hasta el nacedero es sencilla (unos 5,3 km ida y vuelta) y apta para toda la familia. Es gratuita, pero en temporada alta hay que reservar plaza online porque el aforo es limitado, así que conviene consultarlo antes de ir.
Día 2: el castillo de Olite y las Bárdenas Reales
Castillo de Olite

A tan solo 42 kilómetros de Pamplona, esta pequeña ciudad vivió su máximo esplendor durante la Edad Media, cuando fue el centro de la realeza navarra. Testigo de ello es su magnífico castillo, hogar de reyes y reinas y uno de los palacios más lujosos de la Europa de la época.
El castillo de Olite es uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica que quedan en España. Buena parte de su interior se destruyó durante la Guerra de la Independencia, así que lo que vemos es un castillo casi vacío por dentro, pero cuya estructura impresiona con sus murallas, pasillos de ronda, ventanales góticos y torres almenadas. Merece una visita tanto por fuera como por dentro.
Las Bárdenas Reales

El Parque Natural de las Bárdenas Reales es una zona semidesértica declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, un paisaje casi lunar único en Europa. Sus formaciones rocosas, sus barrancos y sus enormes “cabezos” de arena esculpidos por el viento y el agua han servido de decorado para multitud de series y películas, entre ellas Juego de Tronos y la película de James Bond El mundo nunca es suficiente.
El parque está al sureste de Navarra, muy cerca de Tudela, y cuenta con 42.500 hectáreas (aunque la zona central es de uso militar y no se visita). En el centro de información te aconsejarán la mejor ruta, pero si tienes tiempo vale mucho la pena hacer el recorrido por la carretera circular y subir a alguno de sus cerros: las vistas son impresionantes y con suerte verás águilas, buitres o alguna avutarda.
Día 3: la Selva de Irati, Roncesvalles y las foces
La Selva de Irati

Al norte de Navarra, donde empiezan los Pirineos, la Selva de Irati se extiende por más de 17.000 hectáreas: es uno de los hayedos-abetales más extensos y mejor conservados de Europa, solo por detrás de la Selva Negra alemana. En su corazón están el embalse de Irabia y la ermita de la Virgen de las Nieves, dos clásicos para los senderistas. Una de las mejores rutas es el camino circular por el embalse de Irabia, con el bosque cubriendo laderas hasta donde alcanza la vista.
Sin duda, la mejor época para visitarla es el otoño, cuando el hayedo estalla en amarillos, ocres y rojos. Y si te gusta la alta montaña, muy cerca tienes la ascensión al monte Ori (2.017 m), una de las cumbres más accesibles del Pirineo navarro (unas 3 horas desde el puerto de Larrau, mejor en verano y otoño).
Roncesvalles

En pleno Pirineo, Roncesvalles es una de las grandes puertas de entrada del Camino de Santiago en España y un lugar cargado de historia y leyenda (aquí sitúa la tradición la famosa batalla y la muerte de Roldán). Merece la pena visitar su Real Colegiata de Santa María, de estilo gótico, y empaparse del ambiente jacobeo entre hayedos. Está muy cerca de la Selva de Irati, así que encaja perfecto en el mismo día.
Las foces de Lumbier y Arbayún

Las foces son cañones excavados por los ríos, y en Navarra hay unos cuantos espectaculares. Los dos imprescindibles: la Foz de Lumbier, una garganta de poco más de un kilómetro que se recorre a pie aprovechando el trazado de un antiguo ferrocarril (con túnel incluido) hasta los restos del puente del Diablo; y la Foz de Arbayún, la “reina de las foces”, que no tiene sendero por dentro pero se contempla desde el mirador de Iso, con una colonia de buitres sobrevolando el cañón. Espectacular.
Día 4: el Valle de Baztán y Zugarramurdi
El Valle de Baztán y Elizondo

El Valle de Baztán, en el norte más verde de Navarra, es un remanso de caseríos de piedra, prados y bosques. Su capital, Elizondo, se hizo aún más famosa por la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo, y pasear junto al río entre sus casonas señoriales es un plan de lo más agradable. Desde aquí puedes acercarte a pueblos con encanto como Amaiur o Arizkun, o enlazar con la vecina escapada por el País Vasco.
Zugarramurdi y sus cuevas de brujas

Este pequeño pero legendario pueblo, en el extremo norte de Navarra, ha sido siempre tierra de leyendas oscuras. En el siglo XVII fue foco de una profunda investigación de la Inquisición por la sospecha de que allí habitaban brujas que celebraban sus akelarres en las cuevas de los alrededores. La triste realidad es que varias mujeres acabaron en la hoguera, y 400 años después el pueblo sigue recordando su historia.
La cueva de Zugarramurdi, de unos 120 metros de longitud, está abierta al público, y muy cerca tienes el Museo de las Brujas para entender bien toda la historia.
Aunque en el mapa Navarra parece pequeña, te aconsejo ir cambiando de alojamiento según te vayas moviendo, sobre todo por el norte, donde las carreteras de montaña son la norma y se tarda más de lo que parece.
Para explorar el norte, una buena opción es la Casa Rural Lenco, en Zilbeti (valle de Erro), en pleno Pirineo navarro. Está recién reformada y sus dueñas, Lucía y Ronces, son de esas personas que hacen que quieras volver. Zilbeti, además, es famoso porque en sus bosques puedes encontrar pintado el “Guernica” de Picasso.

¡Navarra te espera! Me encantaría leer tu experiencia y, si tienes cualquier duda, no dudes en preguntar en los comentarios 🙂

Hola, si un punto único es insuficiente para poder visitar el Pirineo Navarro, ¿qué dos puntos nos recomendarías? Sería para estar en total 10 días. Gracias.
Hola Verónica.
Perdona pero no he entendido bien la pregunta. ¿A que te refieres exactamente?
Un saludo.